En la inercia de los días
olvidamos preguntarnos hacia dónde vamos,
llegamos a tantas partes y a ninguna.
Somos tantas cosas,
que ni siquiera nosotros mismos conocemos todas nuestras versiones.
En la inercia de los días, seguimos impulsándonos, con ellos afán de continuar, de no detenernos,
aunque estemos cansados de nosotros mismos y de nuestro propósito.
La inercia me hace respirar,
aunque sea el mismo ahora desalojado de fuerza, respiro, con la esperanza de que el aire fresco, en algún momento, me encuentre.
olvidamos preguntarnos hacia dónde vamos,
llegamos a tantas partes y a ninguna.
Somos tantas cosas,
que ni siquiera nosotros mismos conocemos todas nuestras versiones.
En la inercia de los días, seguimos impulsándonos, con ellos afán de continuar, de no detenernos,
aunque estemos cansados de nosotros mismos y de nuestro propósito.
La inercia me hace respirar,
aunque sea el mismo ahora desalojado de fuerza, respiro, con la esperanza de que el aire fresco, en algún momento, me encuentre.