Día de permiso para ciertas injusticias

Vamos a darle una vuelta. Hoy tiene mucha presión encima. Por qué tiene que ser más especial que los demás días. Por qué hoy si van a escribirme aquellos que no saben lo que me entusiasma ahora, por qué tengo que guardar la compostura, hoy, justamente no me da la gana.
Hoy me he dado una licencia. 24 horas exactas para ser justamente quien deseo todos los días, sin medidas estrictas de comportamiento poéticamente correcto. Hoy reconozco mi humanidad y mi miseria, en la verdad más aguda y más visceral, hoy, no agradezco los buenos deseos genéricos, simples y mundanos.
Hoy me he concedido permiso para ciertas injusticias. Para actos altamente egoístas, porque hoy es mío, estas horas me pertenecen. Y no quiero incluir a nadie. Este día no cuenta en sus calendarios. Está vacío, sin fecha ni tiempo.
Hoy estoy siendo víctima de un profundo amor y una profunda histeria. Nada bueno saldrá de mi hoy. Nada. Y dicen que debo sonreír. Cumplo con sonreír el resto de los días. Pero hoy. No me da la gana de ser compasiva conmigo misma.
Ojalá se acabe hoy, para dejarles a los demás encargarse de los otros días. Y yo, simplemente seguir haciendo lo de siempre. Sin tener que hacerme responsable de la historia de hoy. Quiero quitarle a este día esta etiqueta. Tacharla. *************
Hasta luego. Vamos a dar una vuelta, volvemos mañana, que ya, menos mal, será otro día.

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