La creencia, el pasado y la identidad

Muchos espíritus han dormido conmigo,
hemos compartido la almohada,
y ante la sospecha de intrusos de la oscuridad
cuidamos uno del otro en nuestro descanso.

Miles de volutas de energía se han hecho cargo de mis historias,
la luz de aquellas palabras era el pronóstico de la vida,
el futuro un hecho cierto,
y la desobediencia un pecado.

Mi existencia fue objeto de demasiadas premoniciones,
tantas me sentí protegida e intimidada por fe.

Demasiados seres en el camino había, aconsejando los actos,
a los que debía agradecer su misericordia, tantas entidades de otros mundos
que me hacían necesitarnos, entregándoles mi voluntad.

Tanta niebla en el espíritu, tanto me costó reconocer mi imagen libre de augurios
y aventurarme a creer sólo en lo que mis manos pudieran construir.

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