La silla puesta

Rasga el aire.
Este es el lugar de los acontecimientos.
Todas las miradas atentas a la música. Es un pequeño ritual que nos desconcierta siempre. Acudimos aquí a abandonar el alma, a dejarla sobre las tablas tal cual es, ya no tenemos ni siquiera vergüenza.
Rasga el aire. La música salta al escenario. Y sobre nuestras historias la vida baila, zapatea, salta, se desmorona y se vuelve a componer. Esta es nuestra alma sorprendida, con las manos llenas de secretos a entregar, juntitos todos, protegiéndose unos a otros, desnudos en el aire.

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