Las chicas del festival

He tenido demasiada suerte porque escogí muy bien las palabras para invocar a estos dos hermosos poemas que me acompañaron en el Festival Poetas. Sonreí más que nadie, con una felicidad verdadera, como una niña saltando en un charco de agua. Repartimos poemas, nos tomamos unas cervezas, nos contamos historias, compartimos el mismo sueño, en el mismo lugar, en la misma zona horaria. Compartimos la luz de esa tarde, y bajo el sol, nos sofocamos juntas.
Tuvimos un instante de realidad, un recuerdo compartido de complicidad poética.

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