Una manzana, un trozo de pan. No hay nada más poético que un poco de azúcar. ¿Porque puede ser un problema tener tanto? Puedo repartirlo por el mundo para endulzarlo un poco, no tengo ningún problema en compartir.
Un poco de chocolate negro, o de leche, el blanco no me gusta tanto aunque a Aitor sí, creo que es su favorito, por eso le cuesta tanto coger color en verano, de todo el chocolate blanco que se come. Yo en cambio soy más morenita, claro, tropical, y eso se nota a simple vista, desde la sonrisa hasta el silencio son colombianos.
Hay gente que se ríe de nosotros, y a veces me sonrío también al reconocernos distintos, pero a veces me desconcierta la diferencia que abren entre nosotros, tu eres de allí, nosotros de aquí y construyen un abismo muy grande.
Allí hay tanta y hasta más felicidad que aquí a pesar de muchas historias, el sol siempre está sobre sus montañas, y la brisa, la brisa, toca nombrarla casi susurrando, es mágica, poesía pura, no hay otra palabra para describirla. Cuando alguien imagina el paraíso, sin saberlo, ve el valle de dónde vengo yo.
Comentarios